México, 25 de febrero de 2013
Al iniciar la revisión de publicaciones en Facebook de diferentes grupos y organizaciones en defensa de la diversidad, pluralidad y equidad entre los géneros, mismas que promueven acciones para combatir el acoso callejero, promover el respeto a la diferencia, aumentar la participación de mujeres y hombres en la creación de conciencia para dar trato digno a tod@s aquell@s que el sistema patriarcal y los estereotipos actuales han excluido, estigmatizado y acosado, me encontré con la noticia: La Dirección Municipal de Seguridad de Cd. Acuña, Coahuila ha prohibido el uso de la minifalda en defensa del "respeto a la moral, el pudor, la decencia y las buenas costumbres" por lo que MUJERES y HOMOSEXUALES que usen minifalda serán sancionados, pues el general Javier Aguayo y Camargo, director de Seguridad Pública de Cd. Acuña, consideró "grave" el uso de este tipo de prendas.
La noticia me tomó por sorpresa, me causó inmediata indignación. Pronto pasé a la tristeza, pero me resisto a terminar en la resignación. Sin embargo, también me ha llevado a reflexionar un poco más sobre la labor de mujeres y hombres en busca de un cambio, no sólo de acciones sino de mentalidad que requiere la sociedad mexicana, pero que lamentablemente hoy vislumbro muy lejano.
Sí, ¡las minifaldas son peligrosas!
Pero no por las razones que expuso el general Aguayo y Camargo, nada más lejano.
Sí, ¡las minifaldas son peligrosas! porque quienes las usan ejercen su derecho a decidir libremente cómo vestir, hecho que no es bien visto por aquell@s que tienen doble moral.
Son peligrosas, porque al portarlas MUJERES y HOMOSEXUALES, quienes siempre han padecido la injusticia cuando son agredid@s, violad@s, asesinad@s, están demandando respeto de todos los miembros de la sociedad y seguridad a las autoridades.
Si, ¡las minifaldas son peligrosas! en Cd. Acuña, Chiapas, Oaxaca, Cd. Juárez....y tantos lugares del territorio, porque todavía hoy se les enseña a los varones a considerar como objetos a quienes las portan y se les hace creer que están disponibles para que, de modos diferentes, puedan exaltar su hombría. Pero en algunos lugares, gracias a la difusión de información y acciones en busca de un cambio, ya se empieza a enfrentar a las mujeres y varones reproductor@s del machismo.
Sí, ¡las minifaldas son peligrosas! porque se estigmatiza a quienes las portan "fáciles" "locas" "put@s" "ofrecid@s" carentes de moral, por lo que llegan incluso a aceptar que tuvieron la "culpa" cuando son agredid@s y muchas ocasiones no denuncian.
¡Eso es lo verdaderamente peligroso! El hecho de que mujeres y hombres pierdan de vista que son libres de decidir que ropa portar, con quien acostarse, a quien amar. Que olviden que son sujetas y sujetos de derechos, que merecen respeto en las calles, en su trabajo, en su casa y que las autoridades tienen la misma obligación de aplicar la justicia cuando lo requieran.
Sí, ¡las minifaldas son peligrosas! Sobre todo en sociedades con rezago en la promoción de equidad, con falta de perspectiva de género en las instituciones y en quienes las dirigen, porque implica que las autoridades se pongan a trabajar e impartan justicia.
Las minifaldas son peligrosas, como lo fueron los libros en un momento histórico. Son peligrosas para quienes quieren mantener el sistema opresivo patriarcal, pero está en cada un@ de nosotr@s lograr un cambio o quedarse con la cabeza abajo ante tanta estupidez.
No hay comentarios:
Publicar un comentario